viernes, 15 de mayo de 2015

Duesenberg J

Orígenes alemanes con corazón norteamericano.

El Duesenberg J fue el automóvil más grande, rápido, elaborado, refinado y costoso que se fabricó en los Estados Unidos en los años 20. Su motorización y clientela, fue de lo más selecto de la época.

La firma Duesenberg fue originario por los hermanos Fred y August Duesenberg – ambos nacidos en la Alemania de 1876 y 1879 respectivamente – los cuales acompañaron a su familia cuando emigraron a Estados Unidos al poco de nacer. Iniciándose en la mecánica a través de bicicletas y motocicletas, es en 1904 cuando bajo la marca “Mason” – nombre proveniente del financiador del propietario – diseñan su primer automóvil.

Tuvieron que pasar nueve años hasta que lanzan su propia compañía, bajo los problemas radicados en las finanzas y en el estadillo de la Primera Guerra Mundial, centrándose en la fabricación de motores de uso militar.


Tanto la buena calidad de sus vehículos como sus innovaciones – su Modelo A fue el primer automóvil norteamericano con frenos hidráulicos en las cuatro ruedas – provocaban que la firma fuera adquiriendo reconocimiento, el cual no se plasmaba en las ventas, a pesar de que su modelo Duesenberg 183 fuera el primer vehículo totalmente norteamericano en ganar en 1921 el Gran Prix de Europa en Le Mans.
Duesenberg 3 Litros a punto de ganar el Gran Prix de l’ ACF de 1921
Fue cuando Duesenberg remplazó su Modelo A por el Modelo X, el momento en que Errett Lobban Cord toma el control de la compañía, salvándola de la quiebra económica, con una idea, crear el auto más lujoso y moderno del mundo, contando con uno de los hermanos Duesenberg , Fred, mejores ingenieros mecánicos de la industria.

Presentado en el salón del automóvil de Nueva York en diciembre de 1928, el Duesenberg J fue vendido desde principios de 1929, confirmándose como uno de los automóviles más modernos y costosos de su época. Se le consideraba desde los inicios, como el Bugatti norteamericano.

El chasis del Duesenberg J, de era particularmente robusto y venia inicialmente en dos tamaños, uno más original con distancia entre ejes de 3.6 metros y un segundo más largo de 3.9 metros.

Como era costumbre en esta época, los vehículos de alto lujo eran carrozados por firmas independientes, adquiriendo únicamente de Duesenberg el chasis con motor. La gran mayoría de las unidades vendidas en Estados Unidos, fueron carrozados por la empresa Murphy afincada en California, siendo los convertibles de su firma, los más admirados y cotizados en la actualidad. Los modelos Duesenberg J La Grande fueron aquellos carrozados por la misma firma automotriz.
Duesenberg Model J Murphy Torpedo Convertible Coupe de 1929
Duesenberg Model J Murphy Convertible Coupe de 1931
Grandes figuras del ámbito empresarial adquirieron el Duesenberg J como vehículo de paseo, siendo carrozados como limusina con un carácter más sobrio y conservador que los convertibles norteamericanos.
Publicidad gama Duesenberg 1931

El interior del Duesenberg J eran en comparación con sus homólogos ingleses eran mucho más majestuosos en el interior, siendo característico en los coches europeos las maderas nobles, decoraciones de plata y demás ostentaciones.

El Modelo J cuenta con el brillo metálico del tablero de instrumentos muy completo – con luces que indicaban cuando se debían hacer los próximos cambios de aceite o verificar el líquido de la batería – como nota excepcional, además de contar con el acelerador a través de una palanca al no contar con un pedal para ello.

Todo el lujo del Modelo J, era movido por un poderoso motor de 6,9 litros, capaz de alcanzar los 265 cv y los 200 km/h - a pesar de las dos toneladas y media del Modelo J -, algo exagerado para su época si lo comparamos con el Cadillac V16 de “sólo” 165 cv.

Cada cilindro tenía cuatro válvulas, y una parte importante de los componentes estaba fabricada en aluminio para reducir el peso, mejorando su velocidad punta, situación que ayudó al Modelo SSJ sobrealimentado de 320 cv fabricando únicamente dos unidades para Clark Gable y Gary Cooper. Entre los clientes del Modelo J, se puede encontrar a William Randolph Hearst, el magnate Howard Hughes, la actriz Greta garbo, el rey Alfonso XIII de España y el rey Víctor Emmanuel de Italia.

A pesar de lo magnífico del vehículo diseñado por Fred Duesenberg y la genial pericia de Errett Lobban, la compañía no lograba alcanzar las cifras de ventas deseadas – 500 unidades al año – tal vez por lo excesivo de su precio – 8.500 dólares de la época sólo el chasis – en plena depresión económica.

Desde 1932 con la muerte de Fred, Duesenberg cede en su área de desarrollo en innovación. Se presenta el lujoso e inalcanzable Twenty Grand de 20.000 dólares. Con el fallido Cord 810, Errett Lobban rompe su relación con la compañía automotriz emigrando a Reino Unido, indicando como excusa el miedo a un secuestro al que estaba amenazado. 
Cord 810
El ocaso del Duesenberg J se produce a partir de 1935, momento en que sus diseños parecen anticuados ante la nueva ola del aerodinamismo de los nuevos diseños automotrices.

Es en 1937 cuando se venden los últimos modelos, siendo el más recalcado, la lemosina Father Divine adquirida por un pastor de la ciudad de Nueva York.
Model J "Father Divine"
De los 481 unidades fabricadas, se encuentran en la actualidad en perfecto estado, 378. Una cifra altamente superior a modelos de la época, confirmando la admiración que se ha tenido por el Modelo J desde su aparición.
Duesenberg SJ Rollston Arlington Torpedo Sedan de 1933
Duesenberg J Figoni & Falaschi Speedster de 1931
Duesenberg SJ Speedster Mormon Meteor de 1935

Fuente: MotorPasion, SuperCars.net, Carros&Clásicos, Hemmings.com,.......
Galería: Google

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