lunes, 6 de enero de 2014

Trabant

El Beetle rojo.
Cincuenta y siete años desde que se inició su fabricación y sólo poco más de veinte desde que ésta cesó, el Trabant alemán, se ha convertido en todo un icono de la antigua RDA comunista.

Era el año 1957 cuando después de mucho esfuerzo logístico, salía el primer auto con la idea de ser el auto del pueblo comunista, el Trabant, actual icono alemán y objeto de coleccionista del antiguo bloque del este.

Desde su inicio de producción (11 de noviembre de 1957), hasta el último que salió de la factoría (30 de abril del 1991), los más de un millón y medio de Trabant fabricados – convirtiéndose en el vehículo más popular en la RDA –  disponían de un motor de 26 Cv que lograba una velocidad máxima de 100 km/h debido al reducido peso de 600 Kg del auto.


El Traban – "satélite" en alemán, pero popularmente llamado Trabbi – era fabricado en la antigua República Democrática Alemana bajo el nombre de VEB Sachsenring Automobilwerke Zwickau, siendo rápidamente objeto a partes iguales de deseo tanto de burla, siendo los chistes similares a los siguientes normales ante su paso: ¿Cuántos operarios se necesitaban para armar un Trabi? Dos, uno para doblarlo y otro para pegarlo, ¿cómo se puede doblar el valor de un Trabi? llenando el tanque con gasolina.

El motivo de tanta burla se basaba en su tosca fabricación y a su carrocería, la cual fue fabricada de duraplast, un material liviano, barato y construido a base de resina, algodón y serrín que se compactaba y termoformaba a causa de la escasead de acero en el bloque soviético.


La fabricación de este simpático auto no estaba carente de todas las taras de fabricación comunista: mala calidad, mala planificación y mercado negro. La factoría que lo ensamblaba, disponía de una capacidad de 12.000 unidades anuales, número que los jerarcas alemanes, suponían suficiente, pero desde el primer día de fabricación, la demanda hacía que se debiera esperar hasta 10 años para poder obtener uno, debiendo pagar como garantía un importe similar al del sueldo de un año de un obrero medio, propiciando un impresionante mercado negro de este vehículo, siendo normal que los modelos de segunda – y tercera y cuarta mano – tuvieran un precio superior a uno nuevo, debido a la alta demanda existente, la cual prefería pagar más y poder disponer del auto de manera inmediata.

Con la caídadel Muro de Berlin en 1989, los alemanes del este abandonaron sus Traban como una manera de rechazar lo que ellos consideraban un símbolo del comunismo, adquiriendo rápidamente los vehículos que fabricaban sus hermanos del otro lado del bloque: Opel, Audi y BMW.


Con los años, este curioso vehículo fue ganando adeptos, tal vez por nostalgia o por la historia que trae, haciendo que su valor aumente consideradamente al estar en la actualidad censados poco menos de 30.000 unidades, las cuales logran alcanzar precios de hasta 6000€, pudiendo encontrar algunos en pésimo estado por poco más de 200€.

Tal vez de papel fue el icono más emblemático de la Alemania Comunista.

Top Gear lo trató dentro del especial de James May "Coches del Pueblo" que puedes descargar desde aquí.

Galería: Google

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