lunes, 28 de abril de 2014

¿Quién era el "Fantasma de Belgrado"?

Rebeldía sobre cuatro ruedas.

En plena guerra fría y en el país líder de los “no alineados”, un soplo de libertad, dejó en ridículo a la peligrosa policía del gobierno a los mandos de un mítico Porsche. El piloto se le nombró como “El Fantasma de Belgrado”.

En 1979, el dictador y Mariscal Tito, gobernaba con mano de hierro Yugoslavia. A pesar de considerarse un país no alineado con la URSS, tanto su economía como el control del pueblo, seguía muy pareja las directrices de Moscú.

Dada el férreo control de la policía y el gobierno ante la población civil, hechos como los acaecidos en la capital Yugoslava, en la que la burla a la autoridad era muy presente, no gustó dentro del partido.


Ser serbio y tenista en la Yugoslavia de finales de los años 70´S no era fácil, pero Ivko Plecevic llegó a ser uno de los mejores. Tanto era su talento, que logró hacerse con una pequeña fortuna, dedicando su retiro a dar clases en Austria. Su ritmo de vida le facilitó la oportunidad de adquirir un magnífico Porsche 911 S Targa de color blanco con matrícula alemana, sin saber que iba a ser el más famoso protagonista de las carreteras balcánicas, pero no con él pilotándolo, sino su joven compatriota Vlada Vasiljevic.

Vasiljevic como en un acto de rebeldía, empezó la misma noche del robo a conducir a grandes velocidades a través del centro de la ciudad, aprovechando la noche y que los vehículos oficiales – viejos y lentos Zastava 101 – eran demasiado lento para alcanzarle.

El Mariscal Tito se encontraba fuera del país de manera temporal, por lo que la policía necesitaba cazar a Vasiljevic antes de su regreso, pero la pericia del piloto, sumado a la expectación de los ciudadanos de Belgrado, no hacía más que dificultar su caza. El ridículo era mayor en los días sucesivos, al ponerse en contacto Vasiljevic con la radio nacional, para informar de su itinerario.


Ciudadanos esperando el paso del Fantasma de Belgrado

Pocos días antes de la llegada de Tito, se optó por una opción que equilibrara más las opciones de captura. El comisario Fandjo a los mandos de un modelo Ford trató de atraparlo con escasa fortuna.

Este tipo de actos no hizo más que alimentar el halo de misterio y admiración por el piloto fantasma. Miles de ciudadanos que disfrutaban con su pericia, trataron de averiguar quién era con la toma de fotografías, premio que logró obtener el azafato de JAT lija Bogdanovic,  “El año 79 estaba siendo muy agradable y tranquilo hasta que de repente apareció el Fantasma, que se convirtió en un reto para mí porque decidí inmortalizarlo. Tenía muy buen equipo en ese momento, menos mal, con películas muy buenas y sensibles, que unos días antes había comprado en Nueva York. Lo primero que escuché fue que un Porsche iba conduciendo a 200 km/horas cada noche. Era un acontecimiento cada vez mayor, cada vez iba más gente a verle. Yo calculé que en Slavija iba a coincidir con él seguro. Llamé a Vuk Tomanović, el mejor motociclista de Yugoslavia, y le dije que preparase la moto para perseguirlo. También puse en marcha a un amigo que era taxista que tenía la radio de los taxis para que me dijera por dónde estaba pasando en cada momento. 

En un principio pude captar sólo el coche pasando pero no pude pillar la cara. Entonces la décima noche tuve suerte, me saltó en el plano a muy pocos metros. Pude captar su cara tras el parabrisas. Luego tuve mucho miedo mientras iba a casa a revelar la película. Tenía un dilema, si publicaba la fotografía iba a convertirme en su delator y le iban a atrapar. Como no quise  llevar eso en mi conciencia y estaba a favor de él, me la guardé”.

La última de las noches – ya la décima – se optó por cerrar el cruce de la rotonda de Slavija con autobuses. Vasiljevic no pudo esquivarlos y finalmente chocó contra ellos, no siendo fatal el accidente al poder escapar por su pié.



Fue detenido pocos días después al haber sido reconocido en la huida, estando preso durante dos años y medio.

La historia de este curioso incidente, hubiera desaparecido de la memoria colectiva si no hubiera sido rescatado por Jovan B. Todorovic, responsable de la película de 2009 que narra la historia de Vasiljevic.

Trasladando la historia del “Fantasma de Belgrado” al Siglo XXI, la censura china está trabajando enormemente en tapar y ocultar, los escándalosprotagonizado por algún alto miembro del partido, cuando éste o sus hijos, son grabados o detenidos al circular a grandes velocidades con sus flamantes Ferraris nuevos.

Galería: Google

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