lunes, 11 de junio de 2012

EV1

Todos sabemos que los coches 100% eléctricos son caros, sin suficiente autonomía, inútiles, lentos, difíciles de cargar y que no hay demanda para ellos…..¡Y UNA MI*RDA!

La razón por la que los coches eléctricos no inundan nuestras carreteras con su simpático y futurista ruidito al andar, es porque tanto las compañías petrolíferas como la industria del automóvil no quieren.

Está claro que el lobby formado por éstas dos, apoyado enormemente por países productores de petróleo como Arabia Saudí, hacen que sea imposible que el mercado de los automóviles se amplíe con vehículos eléctricos.

Por qué: muy fácil. A la industria de los hidrocarburos un aumento de la oferta de vehículos eléctricos (no sólo automóviles, también motocicletas, camionetas e incluso pequeños camiones), haría que la demanda ya existente de éstos, redujera las ventas de vehículos de combustión y eso son menos ventas de petróleo y eso es……bueno ya lo sabemos todos.

Por otro lado, a la industria del automóvil no les mueve las necesidades de los consumidores, nosotros (porque yo también tengo un coche de combustión), compramos lo que nos dicen, ¿de verdad necesitamos coches tan grandes de 5 plazas con 200 cv y con una autonomía de más de 800 kilómetros por cada recarga?

Cómo: más fácil aún. Si no hay leyes que obliguen a fomentar la producción de coches con cero emisiones, no los fabricarán y ellos ganarán una batalla en que algunos ni sabíamos que estábamos.

Como no se puede hablar sin pruebas, el modelo EV1 de GeneralMotors, es la prueba palpable de lo dicho.

En el año 1.989 la idea de vehículos con cero emisiones era una realidad. Se podían fabricar coches que fueran útiles y sencillos que además no fueran contaminantes, por ello, ese mismo año algo increíblemente novedoso y arriesgado ocurría en el estado de Los Angeles.

Se dictó la ley Zero Emissions Vehicle Mandatory que indicaba que si las marcas de automóviles querían seguir vendiendo sus modelos en California, deberían tener entre sus modelos, vehículos no contaminantes y tener unas cuotas de ventas de dichos modelos superiores a las siguientes: en 1.998 el 2% de los coches que vendieran, deberían ser no contaminantes, en 2.001 el porcentaje debería ser del 5% y en 2.003 un 10%

Con la presión de la ZEV Mandatory, General Motors fabricó el EV1, un sedán de dos plazas cuya silueta nos recuerda al famoso Citroën DS.

La divertida forma de lágrima, con el eje delantero más ancho que el trasero y sus ruedas y focos carenados, respondían únicamente a la necesidad de reducir al máximo el coeficiente depenetración del aire, teniendo una cifra de 0,19, algo increíblemente bajo, lo que le hacía ser muy eficiente: menos resistencia al aire es igual a un menor consumo.

Se fabricaron en dos periodos. El primero de 1.997 a 1.999 se creó los EV1 con baterías de plomo que le daban una autonomía de 128 kilómetros pudiendo tener una punta de velocidad de 100 km/h.

Al colocarle una baterías de níquel, se fabricaron en el segundo periodo (1.999 – 2.001) los EV1 que disponían de 138 cv a plena carga con una autonomía de hasta 257 kilómetros una aceleración de 0 a 100km/h de 9 segundos y una velocidad máxima de hasta 130 km/h, ¡te podían multar por exceso de velocidad con un auto eléctrico!

El EV1 se podía adquirir en California y Los Angeles mediante un sistema de alquiler por tres años o 30.000 millas (48.000 km). Era imposible comprar o adquirir en propiedad el vehículo.

Como el estado federal subvencionaba con 13.000$ cada unidad del EV1, podías disponer de un vehículo que funcionaba casi gratis por sólo 399$ al mes.

Las recargas se hacían con un enchufe especial, incluido en el precio del auto, en algunos de los 500 puntos de recarga repartidos por la ciudad en puntos estratégicos como supermercados o aeropuertos, siendo alguno de ellos la recarga gratuitos.

Se podían recargar también en casa, teniendo el coche con la carga total en una noche o el 80% en sólo 20 minutos en alguno de los puntos de recarga públicos distribuidos por la ciudad.

 Las prestaciones y tecnología del EV1 eran muy elevadas respecto al resto de coches contaminantes: sistema de apertura de puertas a distancia, control de tracción, sistema de presión de neumáticos, neumáticos de baja resistencia a la rodadura desarrollados por Michelin, frenada regenerativa, sistema anti bloqueo de frenos integrado, radio CD, aire acondicionado, elevalunas eléctrico, cierre centralizado, parabrisas anti-reflejos solares, detector de presión de neumáticos, asientos de cuero…sólo le faltaba un sistema ker como los actuales F1.

Entre 1.997 y 2.001, se fabricaron 1.117 EV1 disponibles en rojo, plata o negro, volviendo a indicar que la adquisición en propiedad del vehículo era imposible.

Toyota RAV4-EV
Las patentes de las baterías de níquel que daban unas prestaciones magníficas al EV1 y que también utilizaban otros vehículos eléctricos de la época como el Toyota RAV4-EV, fueron compradas por GM y vendidas a la compañía petrolera Chevron Oil (dueña de Texaco), guardándolas y no desarrollando su mejor uso. 

Esta acción, confirmaba la oscura teoría de que las mejores patentes de vehículos no contaminantes están a manos de compañías petroleras y de países como Arabia Saudí.

El final de esta maravilla no podía ser peor. En 2.004, la ZEV Mandatory fue derogada y GM dejo de alquilar sus EV1, para sacarle de circulación. Con todo ellos ya en su poder, o por lo menos la gran mayoría, se produjo el desastre. Se decidió destruir por completo la totalidad de las unidades fabricadas, eso si, en secreto para que la opinión pública no se le echara encima.



GM argumentaba que invirtió más de 1.000 millones de dólares en el desarrollo y fabricación del EV1, teniendo una demanda ridícula de menos de 5.000 unidades, por lo que era inviable.

Alexandra Paul
La repercusión de la destrucción de todos los EV1, estando éstos en perfecto estado de uso, hizo que surgieran grupos opositores a la destrucción, como la organización Plug In America & DontCrush.com, a pesar de todo el esfuerzo, en el verano del 2.004 sólo había un EV1 en manos privadas que también fue destruido.

Tanto revuelo y mala publicidad hacia GM, dio el nombre de El hijo odiadoal EV1 entre los directivos de la compañía de Detroit.

Ya no queda ningún EV1 en circulación, siendo sólo tres unidades las que se salvaron de ser chatarra y que ahora están en museos.

Para algunos, el coche eléctrico son sólo piezas de museos o juguetes de niños ricos.

En 2.006 se presentó el documental Who Killed the Electric Car? Podemos ver en el filme, como GM orquestó una estrategia para no crear demanda de su propio modelo EV1 y como se desizo de ellos, mientras exusuarios luchaban por sus coches


Una cosa está clara, otro mundo es posible…..si queremos.

Imágenes: google images


2 comentarios:

  1. Por que nadie comenta nada? la Exxon_Mobil borra los comentarios?

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    1. De verdad que aquí nadie borra nada, parece ser que ya todo el mundo asume lo ocurrido

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