lunes, 10 de diciembre de 2012

Plymouth Superbird

El Corre Caminos que vimos en Cars.

El enfrentamiento por el prestigioso piloto de NASCAR Richard Petty, provocó que los chicos de Plymouth construyeran su auto ganador de la misma manera que Frankenstein construyó su creación, locura y partes viejas soldadas entre si.


El Plymouth Superbird parece la locura de un granjero sureño que ha modificado su antiguo muscle car, pero no, el Superbird es real, tan real que fue construido en 1970 por una simple razón: ganara la NASCAR, o eso es lo que se dijo, por que la razón principal fue competir contra el Dodge Daytona del año anterior y la razón por la que Richard Petty se marchó de Plymouth y corrió para Ford.


Ante tal pérdida, se decidió construir un modelo Plymouth que fuera “similar” al Daytona y con la base de un  Plymouth Road Runner, sencillo cupé de dos puertas, poseía incluso una bocina que emitía el característico bip-bip en honor al correcaminos, el dibujo animado de la Warner Brothers en el que se había inspirado. Se dejó que la compañía Creative Industries le diera esos toques aerodinámicos tan característicos. Para empezar se amplió la parte delantera hasta 45 cm, incorporando en ese frontal con aspecto de tiburón unos faros delanteros escamoteables tras unas cubiertas de fibra de vidrio. La luneta posterior enrasada original fue sustituida por un cristal liso pero, para ocultar que se había realizado esta modificación, todos los Superbird estaban equipados con un techo de vinilo negro.

Plymouth Road Runner
La nota más característica fue el increíble alerón trasero de 60 cm que durante años se pensó que su altura respondía a una complicada combinación de aerodinámica y peso, pero no fue del todo así, en 1999 un ingeniero de la Plymouth desvelaba que la altura respondía a una decisión más mundana, era lo suficientemente alto para poder abrir el maletero. Este alerón trasero era sin duda alguna la seña de identidad del Superbird, pero su utilidad era cero en sus modelos de calle o en las carreras de cuarto de milla, su funcionalidad empezaba a partir de las 90 millas por hora, unos 145 km/h.

La política de la NASCAR en 1970 era que se debía tener disponible para la venta una unidad por cada distribuidor del fabricante en los Estados Unidos. Plymouth debía construir 1920 Superbirds, cifra que terminó ascendiendo hasta las 1970 unidades – a pesar de tener en su momento 2000 pedidos - cifra tan baja que hace muy costoso encontrar una unidad en venta hoy en día.

Las unidades disponibles para la competición montaban el motor más grande montado en un coche de NASCAR, el Hemi de 426 pulgadas que desarrollaba hasta 425 cv, motor que se podía escoger para el modelo de calle – hasta 135 unidades en venta llevaban este motor – pero que era demasiado potente por lo que también se fabricó con un 440 Six Pack de 390 cv  –  665 unidades salieron con este motor  – y la opción menos potenciada, el 440 Super Commando de 375 cv, eso sí, todos ellos eran majestuosos motores V8.

El fin del Superbird y de los “aero cars” llegó con las limitaciones de 1971, no se permitía un desplazamiento en sus motores no mayor de 305 pulgadas cúbicas (5.0 litros). Así que mientras aún eran legales para las carreras, la pérdida de potencia por tener un motor más pequeño, hicieron que los autos no fueran competitivos.

Para los amantes de las curiosidades, fue una sorpresa ver como en la película Cars, unos de los personajes principales no sólo era un Plymouth Superbird, además lucía los colores y el número del Superbird que hizo famoso Richard Petty. Tanto en la película como en la vida real, el Super Bird sufren un terrible accidente que merma las opciones e victoria de ambos.


En el año 2012, la compañía norteamericana HPP viendo el terrible empuje de las ventas de los Superbird clásicos - uno en buen estado puede llegar a los 75.000$ - lograron construir un nuevo y mejorado Superbird del siglo XXI, el prototipo fue presentado en sociedad ese mismo año, los costes y la precaria situación económica hizo desaparecer el sueño de volver a ver al Correcaminos por las autopistas.



Bip, bip.

Galería: Google

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