jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Qué es el combustible alternativo no convencional?


Cuando un vehículo puede funcionar con cualquier otro combustible que no sea un derivado del petróleo, como la gasolina y el diésel, se denomina como vehículo de combustible alternativo.

Entre los vehículos de combustible alternativo podemos encontrarnos los vehículos eléctricos, vehículos híbridos, vehículos flex, vehículos de gas natural, vehículos solares, vehículos a Biodiesel y vehículos de hidrógeno. 

Todos conocemos o hemos escuchados sobre este tipo de vehículos y sus fuentes de energía, pero existe otra manera de hacer arrancar un auto, la cual es con combustibles alternativos no convencionales.

En un país como Estados Unidos en que el tiempo libre y la prepotencia hacen mucho daño, un granjero americano adaptó su Mercury Cougar XR7 Turbo de 1.981 con un mecanismo para poder circular quemando madera u otro material biodegradable

Instaló en su coche un gasificador, realizando una función como de horno donde la materia orgánica arde lentamente a alta temperatura, controlada regulando el oxígeno que entra. 

Los gases resultantes son una combinación de hidrógeno, metano y monóxido y dióxido de carbono, que se enfrían y alimentan el motor de gasolina. Su velocidad máxima era de 75 km/h necesitando 30 kg de madera para recorrer 100 kilómetros. 

Los problemas de este invento era que su capacidad estaba limitada a 100 kg de madera por recarga y que necesitaba que la temperatura de la caldera ascendiera a 1 300º para conseguir los vapores necesarios, por lo que se debía ser muy previsor para poder utilizar este modelo.

Suecia es un país exportador de recursos forestales, por lo que tener un coche a madera es más que lógico (¡!). 

Una familia en que el padre era un ingeniero con inquietudes adaptó su Volvo 142 Deluxe de 1.968 para dar un digno final a los restos de su mobiliario de IKEA. El sistema utilizado era similar al de quema de madera norteamericano. 

La particularidad de los suecos, es que su Volvo era capaz de funcionar también con el motor de gasolina gracias a un mecanismo que se podía accionar desde dentro del habitáculo. Alcanzaba los 105 km/h y con un solo metro cúbico de madera, era capaz de hacer 1 000 km. Con una sola carga era capaz de circular más de 70 km y sólo hacía falta encender la caldera 7 minutos antes de empezar a circular.

Otra alternativa fue la proveniente de Serbia. En este país existe un hombre amante de las cosas sencillas y de los autos clásicos, por esta razón decidió adaptar su Yugo 45  de 1.985 con la madera que encontrara por el camino. 

El resultado fue un coche que con 28 cv podía alcanzar los 85 km/h y con una sola carga, tener 35 kg de madera disponible. 

Aun así consiguió que con sólo 20 kg de madera estar 100 kilómetros más cerca de su objetivo. 

Existen personas que sin un café por la mañana no arrancan. Ese concepto fue el que utilizaron los chicos del programa inglés de la BBC “Bang goes the theory” para crear un coche movido por café. 

Se utilizó por su silueta “similar” al De Lorean de Regreso al Futuro, un Volkswagen Scirocco de 1 986 propulsado gracias al carbono que desprende en la combustión los granos de café, al ser posible muy secos. 

Al coche se le llamó de manera cariñosa el Car-Puccino. Con una carga de 70 kg podía alcanzar los 90 km/h, recorriendo 100 kilómetros con dos kilogramos de café. El inconveniente es que como siempre te ocurre en tu cafetera, hay que limpiar los filtros, en este caso cada 100 kilómetros. 

Un vehículo que comparta las mismas necesidades alcohólicas que su propietario. En eso pensó su compatriota Mickey Nilsson cuando decidió crear un spyder de dos asientos movido por Whisky.

La poca publicidad al invento, provoca la inexistencia de datos exactos sobre consumo ni de velocidad máxima, las escusas pueden ser más que divertidas.

No debemos pensar que todos los americanos se les ocurren crear coches de combustibles estúpidos no útiles. En 1 985 el mundo dio un vuelco cuando desde Estados Unidos Staley Meyer aseguraba haber construido un pequeño buggy cuyo combustible era ni más ni menos que el agua

Su teoría es bastante fácil de entender, consistía en romper la molécula del agua a base de impulsos positivos de kilovatios, a frecuencias de entre 10 y 15 kiloherzios. Tras esto la mezcla se inyectaba en el motor que volvía a producir agua. 

Ni siquiera era necesario recargar el motor con más líquido, puesto que el componente que salía del tubo de escape volvía a reciclarse en agua de forma autónoma, y solo eran necesarios 7,4 microlitos de agua por cada explosión para generar 50 caballos de potencia, ¿cómo te quedas? No hay datos sobre velocidad máxima, pero el consumo de H2O (vamos a ponernos técnico en estos momentos), era de sólo 3 litros cada 100 km. 

A los amantes de las conspiraciones les alegrará saber que murió en extrañas circunstancias un día antes de firmar un contrato multimillonario con los servicios de Defensa norteamericanos, y además al poco tiempo su prototipo y planos fueron robados.

Otro modelo cuya fuente de alimentación no es muy común es el Ford Nucleon cuyo combustible era el plutonio. En 1 958 los directivos de Ford pensaron que crear un modelo de fisión nuclear era una idea brillante. Debemos entender que en aquella época, la energía nuclear era muy común y desconocida, por lo que la idea se llevó a desarrollo por parte de los ingenieros.

Éstos idearon un coche muy futurista con un pequeño reactor de fisión nuclear en la parte trasera revestido por un pesadísimo blindaje. En cada recarga, que se haría en las estaciones de servicio normales como en las que se recarga la gasolina, duraría para 9 000 kilómetros. 

Después de ver los múltiples problemas y desventaja producidas por el pesado blindaje, desecho y retirada de los residuos y los peligros del combustible, la idea se detuvo pero no sin antes haber creado una maqueta escala a escala 3/8 que se encuentra en el museo Henry Ford, en Dearnborn, Michigan.

Fuentes: Wikipedia, noticias.coches.net y Toyota.com
Fotos: noticias.coches.net y Google Images

1 comentario:

  1. Una manera curiosa y efectiva de reciclar y ahorrarnos unos durillos.

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