lunes, 14 de octubre de 2013

Reynard 91F Street Legal

Poder ser un piloto en la urbe.

Los sueños de un ex piloto de carreras, han provocado lo que parecía casi imposible, la homologación de un vehículo de la Fórmula Ford, para su uso legal en carreteras europeas.

Christian Maier es un ex piloto alemán de 40 años cuya ambición y amor por su antigua herramienta de trabajo, desencadenó una loca idea de la que nadie apostaba que llegara a finalizar: homologar su vehículo de la Fórmula Ford – categoría inferior a la Fórmula Renault y a la Fórmula 3000 – para poder conducirlo por todas las carreteras europeas y seguir siendo así un piloto de carreras por las carreteras urbanas.


Decidido de convertir su Reynard 91F en un vehículo apto para su conducción por carreteras abiertas al tráfico, necesitó el asesoramiento de la entidad reguladora alemana de circulación – que bajo el aviso que iba a ser algo caro – para cumplir su sueño, evitando que su joya de juventud se consumiera en un garaje abandonado a al tiempo y al polvo.

Con unas modificaciones más que obvias – guardabarros, faros delanteros escamoteables, pilotos delanteros y trasero, bocina, freno de mano, etc – el vehículo paso de unos 420 kilogramos iniciales a unos muy pesados 525, decidiendo retirar el viejo motor Ford de 130 CV a un potenciado motor Opel – el del modelo Calibra para ser exactos – de 240 CV, facilitando una velocidad máxima de 250 Km/h.


Las apariciones de Maier por su localidad, tanto a repostar combustible, como a realizar sus tareas domésticas ya han sido reflejadas y fotografiadas por varios medios alemanes.

Galería: Google



lunes, 7 de octubre de 2013

Zimmer Golden Spirit

Vuelta al pasado.

¿Qué hacer cuando se desea conducir un auto de los años 20, con las comodidades de las que ya nos hemos acostumbrados, como el aire acondicionado o la dirección asistida?, firmas como Zimmar – con su modelo estrella Golden Spirit – proporcionan soluciones a personas que desean tener un clásico actual.

No es ninguna sorpresa indicar que cuanto más años tiene un auto, menor es el valor que soporta.

Año a año  pasando el tiempo llega un momento en que un coche pasa de ser viejo a convertirse en antiguo y es justo en ese momento, cuando se traspasa esa delgada y efímera línea, en que el valor vuelve a aumentar, sobrepasando en algunos casos – y con creces – el valor originar por el que se adquirió.

Cualquier amante de los autos clásicos que desee conducir su propio vehículo, descubre en un primer lugar lo extremadamente caro que supone adquirir una unidad en un estado adecuado para circular con él sin problema alguno, conducción que bajo el miedo a una posible falla mecánica, se suma el de su dificultad para asegurarlo y encontrar piezas de recambio.

A finales de la década de los años 70´S, en la  soledad Florida, el empresario de la automoción Paul Zimmer junto con su hijo Bob, constituyeron la empresa Zimmer Motorcars, que bajo el diseño original del clásico Duesenberg – famosos autos norteamericanos de los años 20´S –diseñan y fabrican un modelo de autos cuyo diseño neo-clásico, conjugan de manera perfecta el estilo y diseño de principios de siglo, con la alta tecnología de la época.
Modelo Sedan de dos puertas
Fabricado desde el año 1978 y finalizada su producción diez años después – momento que se inicia la fabricación del segundo modelo, el Zimmer Quicksilver – las diferentes versiones coupe y sedán –esta última convertida también en limosina y cabrio – contaban con detalles como sus ruedas blancas, faros redondos y mangueras de escape cromadas, que se asemejan de manera muy precisa, a los vehículos más caros y exquisitos de los “felices años 20”.

A pesar de su diseño clásico, el Golden Spirit contaba con adelantos de la época como elevalunas eléctricos, aire acondicionado, control de crucero e incluso equipo estéreo, el cual no debería ser necesario al disponer del fabuloso rugido que desprendía el motor Ford V8 4.6 de 315 Cv – similar al que disponía el Mustang GTs – con el que contaba la versión coupé del Golden Spirit, o el también V8 de 239 Cv – el cual utilizaban las unidades fabricadas del Lincon Town City – que montaba las unidades sedan.
Unidad coupe con motorización de 315 Cv
Después de un paro en la fabricación a causa de la bancarrota que provocó la mala gestión tras la marcha de la familia Zimmer, su fabricación se reanudó en el año en el año 2001, con la fabricación de hasta cuatro nuevos modelos, como son las tres versiones sedán – tradicional, convertible y con carrocería extendida – más una versión de dos puertas coupé de inspiración deportiva, situándose en un rango de precios que se inician en los 179.000$ USD.
Sedan de cuatro puertas



Su diseño particularmente fastuoso, como su exclusividad le hicieron uno de los coches más deseados para aparecer en películas y series de los años 80S y 90S, a costa de robar protagonismo a los propios actores y figurantes.

Es de agradecer que a través de firmas como Zimmer – sin olvidar a la española Hurtan – se pueda contemplar en la actualidad, del característico diseño retro del pasado.

"Den vyborov" de 2007
Serie "The Rookie" de 2018
"Where The Boys Are" de 1984
"Falcon Crest" del 1981 al 1990
Serie "Dallas" 1978-1991
Serie "Dallas" 1978-1991
"Tatort - Bermuda" 2003
"Ma vie est un enfer" 1991
Serie "Max Monroe" 1990
"Miami Vice"


Galería: Google

lunes, 30 de septiembre de 2013

The Golden Submarine

El Submarino Dorado

Corrían los primeros años del automovilismo de competición, cuando en Estados Unidos, un afamado piloto de velocidad, solicitaba al quizás mejor constructor de autos de la época, una unidad especial.

Con una estética que en pleno Siglo XXI ya parece futurista, se presentaba en 1917 un auto diseñado con un único propósito: ir rápido.

Fabricado por el afamado Harry Armenius Miller, fue armado bajo la petición de Barney Oldfield, corredor que tenía tras de si una carrera de records y victorias, que amplió con su nuevo “juguete”, por el que pagó 15.000 $ de la época.

Con una forma aerodinámica de gota y pintado con tonos dorados – de ahí su nombre Golden Submarine – fue duramente criticado, al ser el centro de las burlas de sus contemporáneos, al ser denominado como el huevo dorado o el limón, al tener esta palabra en inglés una pronunciación muy similar a clavo, peculiar manera de la época para denominar despectiva a cualquier objeto o circunstancia.
Barney Oldfield con su máquina y su perpetuo puro
El Golden Submarine contaba con un motor cuatro cilindros de 4.700 cc, el cual desarrollaba has 130 HP, potencia tal vez escasa, pero gracias al liviano peso y a la ya citada forma aerodinámica, logrando desarrollar una velocidad cercana a los 200 kilómetros por hora, velocidad que jamás llegó a alcanzar.

El interior de esta peculiar pieza de museo no se caracterizaba por la comodidad y mucho menos la seguridad del piloto. Con un diseño en que la vía de escape del motor pasaba por el mismo interior del vehículo – finalizando en una peculiar salida de gases en la zaga del vehículo – la poca visibilidad y la sensación claustrofóbica del Golden Submarine, provocaba la imposibilidad de sacarle el máximo partido.
A pesar de todas las complicaciones, logró tanto innumerable records de velocidad como victorias en varias premios automovilísticos, hasta que al año de su fabricación sufrió un fatal accidente, debiendo ser retirada su singular carrocería, dejando de ser un vehículo peculiar a sólo un vehículo rápido.

Setenta años después de su construcción, se recreo una réplica para la feria SEMA Show del 2008, que bajo una presentación plateada y con un motor totalmente diferente al origina – éste contaba hasta con 175 CV – recordó viejos tiempos.

Original y recreación
Galería: Google

lunes, 23 de septiembre de 2013

Volvo LCP 2000

Regreso al Futuro.

La preocupación que sufren los conductores actuales sobre el elevado cotes del combustible, no es nada nuevo, hace cuarenta años – en plena crisis del petróleo – Volvo respondió al miedo del sobre encarecimiento del combustible, con un vehículo con una estética que incluso en la actualidad, nos evoca a coches futuristas.

No cabe duda que fue en 1973 cuando de repente y sin aviso previo, el mundo descubrió que era adicto al petróleo, un combustible del que se había vuelto parasitario y del que hoy después de cuarenta años, no se ha podido desenganchar,a pesar de modelos como el EV1.

En aquellos momentos, los fabricantes de automóviles se percataron que con combustibles caros, las ventas de sus automóviles caerían sin remedio si seguían manteniendo su modelo productivo de grandes autos de grandes motorizaciones cuyos materiales eran además pesados y robustos.

Con las aguas mas calmadas, seis años después delincidente del Yon Kimpur, la siempre eficiente Volvo, empezaba a desarrollar un vehículo cuyo objetivo, era lograr la eficiencia máxima al combustible del propietario, pudiendo ser tanto gasoil, aceite de girasol o incluso de colza, combustibles que para la época, eran tan extraños como lo son ahora en la actualidad los combustibles alternativos noconvencionales.
Logrado la eficiencia energética, era el turno de los materiales más livianos, por lo que fueron utilizados tanto plásticos, como aluminio, magnesio y hasta fibra de carbono, creando así el Volvo LCP 2000, un vehículo de dos plazas – con opción a otras dos – de un tamaño de 700 kilogramos, casi 200 kg menos que los vehículos de la época.

Con el LCP 2000, se intentaba obtener no sólo un auto energéticamente eficiente, también que tuviera unos costes de fabricación y montaje muy reducidos, logrados con unos materiales altamente reciclables y un proceso de fabricación por módulos.

El Volvo LCP – Light Component Proyect, Proyecto de Componentes Livianos – tuvo su inicio de diseño como ya se dijo en 1976, participando en varios países, cada uno con una competencia diferente, dando cada uno lo mejor de sí.

De esta manera, Dinamarca hacía los frenos a disco, Gran Bretaña el modelo a escala, el motor, la suspensión y el sistema de frenos, Francia el montaje del motor y las lámparas, Alemania el motor y el instrumenta, Italia la subcarrocería y las ruedas, Noruega los paragolpes, el sistema eléctrico de control, la columna de dirección y la pedalera, Estados Unidos la ingeniería en el prototipo y las pruebas con modelos a escala y Suecia la transmisión continua variable CVT (Continuosly Variable Transmisión) y el ensamble del prototipo.


Hasta su presentación en 1983, se desarrollaron hasta cuatro prototipos, todos ellos motorizados con pequeños motores de gasóleo – desde 50 CV el motor 1.3, hasta 90 CV el de 1.4 – fabricados en hierro fundido y con un aislamiento térmico muy reforzado.

A pesar de sus dimensiones actuales para la época – casi cuatro metros de largo, más de dos metros y medio de alto y cercano a los 1,7 metros de ancho – el peculiar aspecto futurista y la incomodidad de los asientos posteriores – los cuales estaban orientados en contra del sentido de la marcha – hacía presagiar que el LCP se quedara en un simple prototipo como así fue.

La ventaja de tener la certeza de la no fabricación en serie, permitió a los diseñadores del LCP 2000, contar con varias innovaciones para su época.



La colocación del tanque de combustible y la batería detrás de los asientos delanteros, o disponer de un maletero que podía hacer las veces de dos asientos extras al vehículo, eran conceptos que deberían ser cambiados en el caso de la fabricación final del modelo, como así la supresión de la apertura de las puertas de manera electrónica, la imposibilidad de bajar las ventanillas a gusto del conductor, teniendo éstas una sola posición.

El Volvo LCP 2000 no fue del todo inútil. Su estética futurista valió como inspiración para futuros modelos – el mismo Volvo 480 – de 1986.


Finalizado ya su objetivo de maravillar al mundo, el LCP descansa en el museo que dispone Volvo en Goteborg.

Galería: Google